En el mes de febrero, la fundación Misioneros de Fe y Esperanza tuvo el honor de vivir un encuentro profundo y transformador en el Hogar Abuelitos Señor de los Milagros. Entendemos que nuestra misión no solo consiste en asistir, sino en reivindicar la dignidad y la historia de quienes nos han precedido en el camino de la vida.
Fue una mañana dedicada al reconocimiento y la escucha activa. A través de actividades diseñadas para estimular la creatividad y la integración —como la pintura y el juego de dominó—, buscamos recordarles a nuestros mayores que su presencia sigue siendo una luz vital para nuestra sociedad. La jornada inició con un desayuno compartido, un espacio de fraternidad donde la mesa se convirtió en el escenario perfecto para honrar sus relatos y su experiencia.
Nuestro propósito es claro: velar porque la etapa de la madurez sea vivida con la plenitud y el afecto que cada ser humano merece. En Misioneros de Fe y Esperanza, trabajamos para que ningún corazón se sienta olvidado, convirtiendo cada gesto de servicio en un testimonio vivo de fe y esperanza.
“Cuidar de quienes cuidaron de nosotros es el honor más grande de nuestra misión.”






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